Descubrí algo...
La única persona que puede llegar a tener más mala leche que yo, soy yo mismo, después de pasar por debajo de 72 escaleras, tirar 72 kilos de sal sin contrahechizo, cruzarme con 72 manadas de gatos negros, abrir 72 paraguas bajo techo, romper 72 espejos, contar 72 veces los exactos 72 vagones de tren que me detienen, decir "vibora" 72 veces, después de 72 gualichos de 72 brujas distintas, después de mearle la cabeza a un gitano, etc... ahh, todo eso un martes o viernes trece...
O le empiezo a prestar atención a los rituales de la superstición, o me convierto en hechicero, o en monje budista... (¡¿Por qué monje budista?!).
La única persona que puede llegar a tener más mala leche que yo, soy yo mismo, después de pasar por debajo de 72 escaleras, tirar 72 kilos de sal sin contrahechizo, cruzarme con 72 manadas de gatos negros, abrir 72 paraguas bajo techo, romper 72 espejos, contar 72 veces los exactos 72 vagones de tren que me detienen, decir "vibora" 72 veces, después de 72 gualichos de 72 brujas distintas, después de mearle la cabeza a un gitano, etc... ahh, todo eso un martes o viernes trece...
O le empiezo a prestar atención a los rituales de la superstición, o me convierto en hechicero, o en monje budista... (¡¿Por qué monje budista?!).
La historia es así:
Ayer me llama Marcelo por teléfono y me hace la siguiente pregunta: (a ésta altura ya se imaginan con que puede llegar a salir en condiciones normales) "¿Tenes ganas de ponerla?". Lo tomé como una joda y me puse a decirle un montón de boludeces, él cortó mi discurso y me dijo que una chica del club (muy linda chica) estaba buscando mi teléfono. Una con la que teníamos una linda relación; yo le tenía ganas (algunos en el club todavía afirman que ella también me tenía ganas), pero ella estaba de novia, así que yo (siempre tan correcto) no le daba demasiada bola, nos llevábamos bien y punto.
Al no terminar de creerle a Marcelo, hablé con Mónica, la empleada que fue receptora del mensaje en el que se pedía mi nº. Y era cierto!, así que no dudé en pedir su número y llamarla, fuí tan oportuno que la llamé mientras discutía con su... teóricamente-recién-convertido-en-ex novio...
La cosa, es que lo que parecía ser una oportunidad se transformó en un quilombo de madrugada, en el que quedé atrapado en medio de la separación de una pareja de la que conocía a un solo miembro... Y TERMINÉ HABLANDO A LAS 3 AM CON EL NOVIO DESPECHADO!
CUALQUIERA!!!

5 comentarios:
Ya estas viendo las ventajas y desventajas de tener auto nuevo, jajajaja.
(?)
no me digas q la persona en cuestion es Yamila?????????
negro, es increible!
Nahhh, no es Yamila, nada que ver...
ah, porq si te pones a pensar la historia cerraba por ahi...:P
Publicar un comentario